La inyección de liquidez que propició la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) duplicó lo que esperaban los mercados, que reaccionaron en forma positiva. Fue un anuncio de U$S 600.000 millones, contra una expectativa inicial de U$S 300.000 millones, de manera que los operadores interpretan que la medida provocará una devaluación del dólar contra las monedas de libre flotación, y un incremento en el valor de los activos de renta variable. Esto, a su vez, podría generar un burbuja en mercados accionarios, y un incremento fuerte en los precios de los commodities, en especial los vinculados con el sector energía, y en particular con el petróleo, que viene retrasado. Es posible, entonces, que en estos días se produzca una fiebre de subas de activos, más allá de que en el corto plazo ocurra un ajuste violento. Los inversores, al saber que se devaluará el dólar, invertirán en los mercados de renta variable y fija, para cubrirse.

A nivel de la Argentina, el hecho de que Estados Unidos esté devaluando implica que en una forma indirecta la Argentina también devalúa, lo cual genera una mayor competitividad.